Un vino Kosher se elabora bajo supervisión durante todo el proceso, desde la recolección de la uva hasta el embotellado, incluyendo los aditivos utilizados.
Esta supervisión garantiza que cada etapa cumpla con los estándares religiosos, sin que ello signifique una diferencia en la búsqueda de calidad enológica.
En Kosher Winery, esta filosofía convive con la tradición vitivinícola de Mendoza.
